La democratización de la tecnología, la calidad y los costos de los distintos productos/servicios en la economía están al alcance de la mano por todos los jugadores, lo que hace que la diferenciación entre unos y otros sea más compleja y difícil de conseguir.
La clave de lograrlo reside en el poder de la marca como elemento diferenciador, transformándose en el transmisor principal de la pasión e historia que quiere contar y la causa motivante de su empresa.
El branding crea, a través de la marca, atribuciones simbólicas reconvirtiendo su cultura, valores, credibilidad y singularidad en un valor agregado único de su producto/servicio emergente visible de una cultura diferente, rentabilizando el concepto de imagen que responde al segmento de mercado satisfecho. Ello determina al branding más allá del marketing o logotipo.
El manejo estratégico de la marca (planning and branding management) crea una conexión emocional profunda con el consumidor (mediante estudios antropológicos y sociológicos) encuentra los anhelos y aspiraciones que motivan a la gente a establecer una relación emocional con la marca, identificando en ella sentimientos similares al efecto y al cariño que despierta un ser querido.
Basada en la comunicación de los valores y atributos se posicionan en la mente y sentimientos del público generando asociaciones positivas, convirtiendo a la marca en codiciado objeto de deseo del consumidor, proveyéndole sensaciones de satisfacción emocional.
Una acción creadora para satisfacer la necesidad de estar en un lugar perceptiblemente agradable y satisfactoriamente preparado para la comunicación.
Tiene como pilares fundamentales la ambientación de interiores, su funcionalidad, herramientas de marketing y marketing estático; más conceptos de recreación y entretenimiento que en su conjunto cumplen con el concepto de inicio a la comunicación sistémica; generando valor y diferenciación para un adecuado posicionamiento.
Recreación/Entretenimiento + MKT + MKTe + AMB + Funcionalidad = Ambientación 360º
La conversión de las estrategias desarrolladas por la empresa se materializa en la gestión. Pero no alcanza con la concepción tradicional de la palabra, sino que hay que llevar el concepto más allá y darnos cuenta que forma parte de un todo. Dentro de él somos capaces de generar una estrategia de diferenciación única, un branding excelente, pero si al momento de encontrarnos con el cliente objetivo poseemos una implementación deficiente, estamos condenados al fracaso.
La gestión inclusiva es uno de los pilares (dentro de la comunicación sistémica), se gesta con las estrategias de comunicación, marketing y branding, siendo el encargado de exteriorizar el producto/servicio, los mensajes, la experiencia del cliente…en definitiva, el mix de marketing. Pero además tendrá principal preocupación de ajustar la rueda operativa aumentando la rentabilidad del negocio basado en herramientas de contabilidad de costos, programas C.R.M., sistemas de información, comportamiento y atención al cliente, cerrando el circulo de la comunicación sistémica.
Las estrategias de marketing, branding y comunicación (creadas en forma sistémica) generan la diferenciación y el significante del producto/servicio cuyo resultado directo es el posicionamiento de valores y atributos adquiridos por la empresa en la mente del cliente. Pero por cuestiones evolutivas “lo que funciona bien, se copia…(P. Kotler)” poniendo en riesgo todo el trabajo logrado al momento.
Por esto las estrategias no son ideas muertas o estáticas que se aplican al infinito, tienen que estar vivas y moverse continuamente dentro del contexto cambiante, multifacético y en constate aceleración arribando a la sustentabilidad y crecimiento futuro. Comienza desde la demanda (cliente objetivo) y continua hacia arriba (en la generación de la estrategia) permitiendo mantenerla viva, actualizada.
Como se desprende de lo expuesto hasta aquí, la investigación de los consumidores (a través de políticas C.R.M., focus group, inv. de mercado meta, etc.) -su satisfacción- hace pie para el desarrollo necesario de valor diferencial que traduciremos en nuevas estrategias, correcciones de las actuales y la anticipación de tendencias en el mercado meta; nuevos canales de distribución, innovaciones en el producto/servicio, además de nuevas oportunidades de negocios. Asegurando el crecimiento y desarrollo de la compañía, sustentable en el futuro.